La salud y la tecnologĂa son, cada vez más, aliadas en la infraestructura de los hospitales. Situarse a la altura de los desafĂos de la medicina actual implica poder contar con infraestructuras mĂ©dicas y proporcionar redes en las instituciones pĂşblicas que propongan bienestar y soluciones inmediatas a las diferentes crisis sanitarias que vive la humanidad.
Desde que se conociera el primer caso del nuevo coronavirus las autoridades chinas y mundiales han activado diversos protocolos y medidas para diagnosticar y tratar lo más rápido posible a los pacientes infectados. Mientras que el virus se propaga rápidamente, el personal sanitario pretender evitar una oleada de pacientes en las salas de espera de los centros hospitalarios, asà como el contagio aun más de la enfermedad.
Ante esta preocupaciĂłn los mĂ©dicos y hospitales están utilizando la alternativa de la telemedicina para atender de forma remota a pacientes sospechosos o confirmados de Covid-19. De igual manera, están dirigiendo a personas con sĂntomas leves o sin ellos hacia visitas iniciales realizadas por telĂ©fono, video interactivo o mensajes seguros.
En Wuhan, capital de la provincia de Hubei y epicentro de la epidemia, cerca de 400 expertos del Hospital Tongji brindan servicios gratuitos de consulta en el sitio web de la instituciĂłn. Desde el lanzamiento del servicio en lĂnea, el 24 de enero, se ha registrado que más de 60.000 personas han consultado a los profesionales del centro. Gigantes tecnolĂłgicos chinos como Alibaba y JD.com tambiĂ©n han lanzado servicios de consulta en lĂnea para hacer frente al brote. En We Doctor, una plataforma de servicios sanitarios en lĂnea, mĂ©dicos de todo el paĂs asiático, atendieron a más de 100.000 pacientes en el primer dĂa del Año Nuevo lunar.
En los Ăşltimos años, la telemedicina ha ganado posiciones como recurso para la atenciĂłn mĂ©dica telefĂłnica. El progreso en las tecnologĂas de la informaciĂłn y las comunicaciones aplicadas a la salud ha sido fundamental para su desarrollo. Ante la contenciĂłn del coronavirus esta herramienta se presenta como instrumento clave para practicar una sanidad más sostenible.
Industria de servicios de Estados Unidos
Del otro lado del océano, en Estados Unidos, ya son varios hospitales que utilizan también la telemedicina para la atención a sus pacientes. A medida que el virus avanza por el territorio estadounidense, esta iniciativa cobra mayor fuerza entre los centros médicos para evitar la concentración en estas instituciones y contar con la disponibilidad de camas necesarias en caso de un brote del virus.
Las compañĂas que brindan servicios de telesalud han experimentado un incremento en sus consultas y cada vez son más las empresas que se suman a la prestaciĂłn de la telemedicina. Tal es el caso de American Well Corp., que ofrece visitas al mĂ©dico principalmente por video y ha visto un volumen 11% mayor de lo esperado. Kaiser Permanente, el gran proveedor y asegurador de atenciĂłn mĂ©dica integrado con sede en California, utiliza esta alternativa para atender a los miembros que están en cuarentena en el hogar. Intermountain Healthcare, un gran sistema hospitalario de Utah, está utilizando visitas de video para un paciente infectado con coronavirus que se encuentra en uno de sus hospitales.
Pero para la industria de servicios estadounidenses no todo parece ir sobre ruedas. La incertidumbre que genera la propagaciĂłn del coronavirus impacta en el suministro de materiales y se evidencia una disminuciĂłn de la demanda de una amplia gama de sectores. Aunque las acciones relacionadas con salud parecen beneficiarse, en la otra cara de la moneda, dado el impacto de las interrupciones de la cadena de suministro, los valores industriales parecen particularmente vulnerables.

China es el mayor consumidor de materias primas mundial. Cualquier movimiento en su demanda tiene una repercusiĂłn en el precio, principalmente en el de los metales industriales utilizados en la fabricaciĂłn de coches, aviones y aparatos electrĂłnicos. La cotizaciĂłn del cobre, el nĂquel, el aluminio y el zinc, entre otros, han presentado pĂ©rdidas al explotar la emergencia. Este paĂs tambiĂ©n se ha convertido en el fabricante más grande del planeta. No solo se producen bienes de bajo valor, sino tambiĂ©n productos de alto nivel industrial. AllĂ se ensamblan desde los iPhone hasta algunos modelos de General Motors, Ford, Fiat Chrysler y otras empresas de automociĂłn.
Con el cierre parcial de las fábricas en el gigante asiático, la interrupción en las cadenas de suministro globales afecta directamente la industria de los servicios estadounidenses. Se anuncian plazos de entrega más largo para los materiales que proceden de China y cada vez pesan más dudas sobre las cadenas de valor que dependen de la gran fábrica del mundo.
El turismo es otro gran afectado, ya sean aerolĂneas, hoteles, navieras o centros de ocio. El cierre de fronteras, las suspensiones de vuelos, cancelaciones de viajes y circuitos hacen estragos en las cuentas del sector. La entrada del negocio del turismo en una gran crisis por el pánico mundial al coronavirus se aprecia tambiĂ©n en los desplomes bursátiles que desde hace dĂas afectan a todas las grandes aerolĂneas, operadores y hoteleras.
La Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA) calcula que los ingresos del transporte aéreo mundial se reducirán un 5% este año, lo que supone 29.300 millones de dólares menos (unos 27.000 millones de euros), mientras que la OPEP ha rebajado la demanda mundial de petróleo un 19%, a 100,73 millones de barriles diarios.




